miércoles, 16 de mayo de 2018

SIN DESCANSO (16 de mayo de 2018)


El Diario Montañés, 16 de mayo de 2018

Antes de que las multinacionales cambiasen la situación, el séptimo día de la semana se dedicaba a descansar. Nos han contado que la cosa se puso en marcha cuando el Creador, pese a ser infatigable en esencia, paró tras ver finalizada su obra y sentirse satisfecho, si bien los más descreídos aducen que por aquellas fechas solamente pululaban por el paraíso Adán, Eva y los animales –ágrafos todos–, y que no había cronistas ni papeles que dieran fe de tal inacción. Sea o no verdad eso del parón celestial, lo cierto es que el ejemplo cundió, aunque ahora, además de las insaciables multinacionales, algunos políticos no respeten el descanso y aprovechen los domingos para presentar proyectos en pos del voto futuro.
Hasta donde alcanzan mis conocimientos, tal costumbre la inició Arzallus en las campas de Vasconia, acaso por añoranza de sus años jesuíticos, congregando multitudes en el día del Señor para su adoctrinamiento político. Fiel heredero suyo –salvando todas las distancias porque él tan sólo congrega a los medios de comunicación– es el ministro de Fomento, que cada fin de semana trata de seguir al pie de la letra el significado de la palabra fomentar en todas sus acepciones (1-promover, impulsar; 2-atizar; 3-aplicar paños empapados a una parte enferma), y lo mismo promueve un tren, que impulsa una autovía, que atiza a Revilla o le pone paños calientes a la crisis de las autopistas. Un trabajo agotador por la diversidad de los frentes que tiene que abarcar apretando.
Según hemos sabido, tampoco descansa la fotocopiadora de la Agrupación de Trabajadores Independientes de Valdecilla, que este año ha hecho una media cercana a las 500 copias diarias, incluyendo los domingos, hasta alcanzar las 163.000, «porque todo se imprime con doble copia en papel para su registro». Me diréis que es una máquina y que las máquinas no necesitan descanso. Pero debemos pensar que detrás de cada copia ha estado un trabajador apretando la tecla. Y, qué quieren que les diga, tener que hacerlo tantas veces me parece una forma de explotación. Sobre todo si es en domingo.

jueves, 10 de mayo de 2018

MARCHAS Y FUGAS (9 de mayo de 2018)


El Diario Montañés, 9 de mayo de 2018

Si no se me aplaude la gestión realizada, me voy, dijo el pasado miércoles Pérez Gil, gerente del Servicio Cántabro de Salud, algo que todavía está por ver (si le aplauden o no, y si se va). A su vez, Manuel Higuera, presidente de nuestro representativo en el fútbol de tercera, se acaba de ir tras confirmarse la práctica imposibilidad de que el Racing dispute las eliminatorias de ascenso. De nada sirvieron los fichajes en tropel ni la llegada de Pouso con su lenguaje militar de coños y joderes. Cuando no se puede, no se puede y además es imposible, dicen que dijeron ‘El Gallo’ o ‘Guerrita’, que en esto los expertos no son unánimes. Lo cierto es que aunque el partido de San Sebastián se vendió como una batalla, los nuestros apenas plantaron cara, para desesperación del sargento Pouso y disgusto de la hinchada, que afeó el escaso ardor guerrero de los jugadores a la hora de defender la camiseta. Queda patente que los equipos de mercenarios no suelen dar buenos resultados cuando se trata de luchar por los colores de un club.
Más que marcha, fue fuga masiva la que se produjo en el parque de Cabárceno en 2015, cuando se escaparon 80 ciervos y un oso, si bien el plantígrado no llegó a salir del perímetro de la instalación. La leona ‘Petra’ ya nos había dado un susto con anterioridad, y un hipopótamo se había colado en una cuadra del pueblo de Cabárceno para compartir el forraje con las vacas. Pensábamos entonces que las fugas eran algo natural, pero resulta que se producen porque el parque incumple la ley y no tiene cierre perimetral. Si además se añade que hay un informe demoledor del coordinador de servicios veterinarios sobre las condiciones insalubres que tienen los animales dentro de algunas instalaciones, la situación es muy delicada, porque peligra el buque insignia del turismo regional por falta de mantenimiento.
Malo es que tres pilares de nuestra sociedad –sanidad, fútbol y turismo– se tambaleen por lo que parece una mala gestión. Aunque, francamente, lo del fútbol me importa un bledo.

martes, 1 de mayo de 2018

UN GESTO 2 de mayo de 2018


El Diario Montañés, 2 de mayo de 2018

La semana ha estado cargada de noticias. A las ya habituales del espigón que no cesa –alfanje de piedra y lodo que hiere de muerte el paisaje–, del Metro-TUS que no carrula y de la turborrotonda que no descongestiona, se ha sumado ahora la sospecha de que por las contrataciones del Servicio Cántabro de Salud discurren aguas turbias que pueden estancar los desagües de las buenas prácticas. El Sindicato de Médicos le ha añadido más gasolina al fuego y ha denunciado, entre otras cosas, que los profesionales sanitarios están evaluados por un programa informático privado que tiene como objetivo último clasificarlos en buenos o malos según deriven a sus clientes al hospital o a casa y según prescriban tal o cual medicamento, siempre con la perspectiva de poner el ahorro por delante de la salud –lo mismo que están haciendo quienes viajan a Turquía para someterse a implantes capilares baratos, sin tener en cuenta que el ahorro en cuestiones de salud suele resultar muy caro–. Revilla, ante acusaciones tan graves, ha decidido coger al toro por los cuernos, ha encargado una investigación que desatasque el asunto y ha prometido que no le temblará el pulso a la hora de cortar cabezas.
Tampoco le tiembla cuando firma libros, pero el marketing editorial, quienes llevan su agenda, o él mismo –vaya usted a saber– han elegido hacerlo fuera de la feria del libro de Santander, lugar donde libreros y editores cántabros se encuentran con el público lector. Y no digo yo que el presidente no pueda dedicar sus obras donde le venga en gana, pero este año la casi coincidencia de fechas de firma y feria hace que la cosa pueda parecer un desprecio.
Una pena, porque con un gesto tan sencillo podría haber atraído público para darle ambiente a la carpa y vida a la facturación, algo que necesita mucho este mundo cultural en el que unos cuantos profesionales luchan para que las ideas –el alimento espiritual de las personas– sigan volando en las páginas de papel. Por eso los libros merecen tanta promoción como otras cosas del comer.

martes, 24 de abril de 2018

EL BURRO Y LA BAHÍA (25 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 25 de abril de 2018

Feria del libro de Santander. Buen ambiente. Conversaciones distendidas y olor a tinta fresca. Este año ha trasladado su sede a la plaza de las farolas para captar el botín de alguno de los muchos visitantes exteriores del Centro homónimo. El libro será protagonista unos días, y eso es muy de agradecer por quienes nos dedicamos a su defensa durante todo el año. Hace calor en la carpa, pensada más para protegernos de la lluvia que para librarnos del bochorno veraniego de este fin de semana. Por eso en los recesos me acerco al edificio de las cerámicas enfermas y tomo un refresco bajo su voladizo, donde da la vuelta el aire, en la terraza que mira a la bahía, bella siempre pese a los ataques que sufre con asiduidad.
El PRC acaba de denunciar que Fomento tiene un plan secreto para rellenarla y ganar terreno en beneficio del puerto, y que por eso desde el ministerio se oponen frontalmente al proyecto de La Pasiega. El ministro De la Serna sólo ve allí un prado, «con un burro atado a una valla», circunstancia que achaca a la parálisis que sufre la región con los socios del bipartito. Me acompaña en la contemplación del «marco incomparable» alguien que conoce bien los entresijos parlamentarios. Me comenta que la postura punzante del ministro, una semana tras otra, se debe a que el sector dieguista del PP está haciendo lo que parece una huelga de brazos caídos y no presenta ninguna iniciativa parlamentaria contra el gobierno; de ese modo pretenden anular la gestión de Buruaga. De ahí la postura de Íñigo, forzado por las circunstancias a ejercer la oposición que no hace el sector díscolo de su partido. Es una hipótesis nada despreciable.
De regreso a la carpa consideramos humorísticamente la conveniencia de amarrar el burro de La Pasiega dentro de ella. Sería el lugar idóneo para que los políticos posasen junto al asno con el diploma de un máster en la mano. Si además dijeran «No seas como él: para triunfar hay que leer», tendríamos el mejor eslogan de la feria.

martes, 17 de abril de 2018

SANTANDER SATISFECHA (18 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 18 de abril de 2018

Cuando regreso a Santander después de un viaje me invaden sentimientos contrapuestos. Por un lado, me gusta reencontrarme con un paisaje que forma parte de mi esencia, por otro, me atenaza la tristeza. «Vienes de Barcelona, donde creemos que está gestándose el fin del mundo por cuestiones de banderas –me dice un amigo–, y resulta que donde el mundo está llegando a su fin es aquí, pero no somos capaces de verlo porque también nos ciegan las banderas que cuelgan en nuestros balcones». El ambiente cosmopolita de las grandes ciudades, profuso en gentes que vitalizan sus arterias en un perpetuo fluir, se empobrece en la nuestra por una suerte de ensimismamiento melancólico que nos hace pasear una y otra vez por el entorno del paseo de Pereda, Castelar y la bahía –«como esto no hay nada»–. Y nos conformamos con la rutina contemplativa de la urbe, beatíficamente aburrida, sin otra actividad apenas que la de ese deambular cotidiano, tras haber leído la prensa en alguna cafetería. «Esto es paz. En verano se pone imposible con tanto turista. Ahora da gusto», decimos vanidosos, porque sólo nos acompaña la soledad primaveral. De vez en cuando alguna noticia sacude nuestra modorra: la piel del Centro Botín que se gangrena, el espigón que crece en la playa, el MetroTus y su carril que entorpecen más que ayudan, la victoria o la derrota del equipo de fútbol local en segunda B, el diseño bendecido de unos autobuses… «Cuando la presión de la ciudad me abruma, cojo el coche y me voy a Bilbao –insiste mi amigo–. Allí me cargo de oxígeno para soportar otra temporada la apnea santanderina». (Bilbao, tan cerca y a la vez tan lejos de nosotros, ha sabido darle una vuelta de tuerca a la ciudad y ha diseñado una metrópoli activa en lo laboral, a la vez que cultural, turística y moderna). Sé que es fácil criticar sin proponer nada. Pero urge resolver el problema de Santander que, de tan satisfecha, se nos está muriendo poco a poco. Algunos lo llaman gentrificación; otros, más precisos con el lenguaje, aburguesamiento. 

martes, 10 de abril de 2018

DISCREPANCIAS Y COINCIDENCIAS (11 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 11 de abril de 2018

Semana de discrepancias políticas en lo económico. Según el PP, la esplendidez de los presupuestos nacionales para con nuestra región ha sido tal que los cántabros hemos tenido un subidón de bilirrubina de tan contentos, algo médicamente explicable porque las borracheras, en este caso de millones, pueden afectar al funcionamiento del hígado y con ello al aumento de esa sustancia. Sin embargo, el gobierno regional y algunos partidos de la oposición han visto la botella medio vacía, con escasa cantidad siquiera para achisparse. Y tienen la convicción de que su bilirrubina no se alterará, porque lo del gobierno central ha sido un brindis al sol.
Es habitual que a la hora de analizar los datos económicos no nos pongamos de acuerdo. No obstante, el consejero de industria acaba de apostar por la creación de un tercer carril en la autovía de Bilbao –algo en lo que coincide con el proyecto de ley de Presupuestos Generales– y por una conexión por tren que nos permita llegar a la capital vecina en 35 minutos, porque es ahí, en el Este, donde se está cociendo el bacalao y es importante llegar antes de que se enfríe el pil-pil. Una coincidencia puntual. Algo es algo.
Quienes coinciden plenamente en que las cuentas municipales no están nada claras son los partidos de la oposición en el ayuntamiento de Cayón. Comentándolo, me recordaba un amigo de la infancia lo que aprendimos en la escuela siendo niños, referido a que nombres y apellidos no tienen por qué identificarse con la calidad de las personas que los portan. Hay Calvos, decían los libros, con poblados cabellos, y Cabellos con la testa calva; rubios de apellido Moreno, y morenos de apellido Rubio. La lista continuaba con más ejemplos jocosos. Mi amigo mantenía que en el caso del ayuntamiento cayonés el nombre le venía pintiparado al alcalde –Gastón–, pues coincidía con el talante derrochador que le atribuyen. Tuve que aclararle que esa palabra no está recogida en el diccionario de la Real Academia. Pero la cosa tiene su gracia, me replicó. Discrepé, aunque en el fondo coincidía con su apreciación.

martes, 3 de abril de 2018

SEMANA DE PASIÓN (4 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 4 de abril de 2018 ©DM

En nuestra insegura economía, la mejoría o el empeoramiento de los datos nunca son definitivos. Lo que hoy es bueno, mañana puede ser malo. Y viceversa. Sucede con las cifras del paro, inestables hasta la desesperación, por aquello de que cuando los puestos de trabajo son eventuales no es posible fijar nada, porque nada es definitivo. Hay estadísticas de empleo en las que un mes tenemos los mejores resultados de España y al mes siguiente los peores. Algo similar ha ocurrido con el turismo esta Semana Santa, cuando los datos en el parque de Cabárceno –un termómetro preciso– cambiaron de signo de un día para otro. El viernes se batió el récord de la década en cuanto a visitantes, pero el sábado apenas se alcanzó la mitad que el mismo día del año anterior. Lo que demuestra que la economía, cuando depende de la meteorología, es frágil, desvalida, y siempre está a la intemperie.
En defensa de tan menesterosa situación, Revilla se ha echado al monte para luchar en desigual combate contra los gigantes –en Peña Cabarga y en mangas de camisa, hay que tener mucho valor– y demostrar que los telediarios se equivocaban en sus predicciones meteorológicas. Mientras, en el gobierno de coalición que le está tocando sufrir, se le agigantaban los enanos. El último problema, hasta ahora, ha sido el caso de Joaquín Ruiz Sisniega, gerente de la Fundación Marqués de Valdecilla, que compatibilizaba tal gerencia con una pensión de incapacidad permanente total, a la postre incompatible. La ley contempla que un trabajo remunerado y una pensión sólo pueden coexistir si las funciones del trabajo no coinciden con las que dieron lugar a la incapacidad. Y en el caso de Ruiz Sisniega, según parece, eran tan similares que coincidían en todo.
En su particular semana de pasión, cuando regresó del monte, el presidente se encontró con el calvario del fuego amigo. Un sinvivir, sólo paliado con la satisfacción de ver publicado un nuevo libro en el que denuncia muchas cosas y defiende la virilidad de ‘Furaco’. Menos mal.