miércoles, 18 de octubre de 2017

A OJO DE BUEN CUBERO (18 de octubre de 2017)


El Diario Montañés, 18 de octubre de 2017

Estoy llegando a una edad en la que me siento incapaz de medir lo intangible, ni siquiera a ojo de buen cubero. Debe de ser por eso que algunos llaman vejez digital y otros analfabetismo tecnológico. O acaso porque, viniendo como vengo del mundo del papel, en lo de las nuevas tecnologías practico la desconfianza de santo Tomás, que quiso meter la mano en las llagas de Jesús cuando le dijeron que había resucitado, o la de aquel positivista inglés, que cuando un amigo le comentó que habían pintado los autobuses urbanos de amarillo le contestó que tal afirmación sólo era indiscutible en los que ellos veían y por el lado que alcanzaban a ver.
Viene esto a colación de los ocho tuits de Enrique Iglesias «y un montón de acciones» más, desconocidas cuando esto escribo, que publicó en las redes sociales después del fiasco de su concierto en Santander. Resulta que le pagaron por ellos ciento quince mil euros y, aunque la oposición considera que es mucho dinero, los responsables de la Sociedad Año Jubilar estiman que promocionalmente esos escritos que salieron de los pulgares del artista valían mucho más, y que sólo los necios pueden criticar tal gasto, porque no distinguen entre el valor y el precio. Les ha faltado añadir que son los seguidores del cantante, que se cuentan por millones, los que desde entonces han puesto a Cantabria en su punto de mira y la tienen con una ocupación turística casi total.
De ser cierto tal impacto mediático, la Sociedad Año Jubilar está cometiendo una flagrante injusticia con Revilla. Lo tienen por los estudios televisivos hablando maravillas de Cantabria y de todo lo cántabro, a cambio de nada, sin un sueldo, aunque fuera de becario. Está claro que en su caso la confianza da asco. Porque nuestro presidente, a poco rigurosos que seamos en el análisis, es quien está salvando la imagen de un año jubilar lebaniego que no tuvo ningún eco en los ocho tuits de Iglesias. Y sólo él está poniendo el alma que para tal efeméride ha reclamado esta semana Javier López Marcano.

martes, 10 de octubre de 2017

CONFABULACIÓN GASTRONÓMICA (11 de octubre de 2017)


El Diario Montañés, 11 de octubre de 2017

Cantabria es un referente gastronómico. A la riqueza de sus productos se une la promoción de nuestro presidente, que se ha propuesto popularizar todo lo regional y, en cualquier lugar en el que estés, si dices que eres cántabro, la gente rememora automáticamente las anchoas, las quesadas o los sobaos. La gastronomía se ha convertido en reclamo turístico de primer orden y en torno a ella se conforman simposios, mesas redondas, jornadas de divulgación y reuniones políticas de mucha enjundia.
Le decía Don Quijote a Sancho que los negocios de la cabeza se fraguan en la oficina del estómago. Acaso por ello el pasado fin de semana el PP y el PSOE han mantenido comidas con una parte de sus afiliados para conspirar contra la otra parte –la palabra partido ha optado definitivamente por el significado de algo que no está completo, de un fragmento que se opone al todo–. A los postres, con el orujo como brebaje digestivo, se suelen hacer los discursos de autoafirmación. «De grandes cenas están las tumbas llenas», dice un refrán. Y también de estas comidas, pues, aunque resulten frugales, en ellas se prepara la táctica para ir cavando la tumba de un enemigo que ya tiene preparada la tuya. En ese sentido podríamos hablar de la existencia de una gastronomía de confabulación, casi de guerra, a la que el PRC asiste de espectador placentero, observando como sus contrincantes se devoran entre sí.
La Unión de Guardias Civiles de Cantabria también se ha apuntado a la conspiración y ha llevado sobaos y quesadas hasta Cataluña para que los compañeros allí destinados endulcen su dura realidad y aflojen con estos productos tan nuestros la tensión que están padeciendo en tierra hostil. El largo viaje, según dicen, ha merecido la pena, porque, aunque fuera una visita relámpago, sabemos por Víctor Jara que la vida puede ser eterna en cinco minutos. Además, en estos tiempos de reafirmación independentista han querido dejar bien claro que frente a nuestros postres la crema catalana no tiene nada que hacer.
¡Va usted a comparar!

miércoles, 4 de octubre de 2017

¡FASCISTA! (4 de octubre de 2017)


El Diario Montañés, 4 de octubre de 2017

Últimamente hay un insulto que está causando furor. Y se aplica desde cualquier lado del espectro político con el desparpajo propio del desconocimiento. Basta con que uno no esté de acuerdo con las ideas del otro para que surja la frase comodín: «eres un fascista». Y la etiqueta se cuelga con tal ligereza, que ya no sé muy bien si el fascista es el catalán de la estelada que quiere votar, el español envuelto en la bandera constitucional que canta a los guardias civiles el «a por ellos» para que impidan la votación, Puigdemont el insensato, Rajoy el inactivo, Serrat, Piqué, o simplemente el incendiario gilipollas que se dedica a quemar contenedores con nocturnidad por las calles de Santander. Según nuestra particular visión, todos pueden ser llamados fascistas.
Un buen amigo, a quien además considero mi maestro, reflexionaba sobre la trivialización que ha sufrido el término y traía a colación las palabras de Bertrand Russell, el filósofo británico que vivió tan de cerca el fascismo que supo sintetizar como nadie su significado: «Los fundadores de la escuela de pensamiento de la cual surgió el fascismo –dice Russell– tienen todos ciertas características comunes. Buscan el bien en la voluntad, más que en el sentimiento o en el conocimiento; valoran más el poder que la felicidad; prefieren la fuerza al argumento, la guerra a la paz, la aristocracia a la democracia, la propaganda a la imparcialidad científica. [...] consideran la lucha por la vida como el origen de especies superiores; pero se trata más de una lucha entre razas que de una lucha entre individuos [...] Sustituyen el placer por la gloria, y el conocimiento por la afirmación pragmática de que lo que ellos desean es la verdad».
Ahí queda eso. La próxima vez, antes de adjetivar a alguien con tal sustantivo, deberemos tentarnos los machos. Porque fascistas, haberlos, haylos, pero no tantos como creemos. Aunque estos días, guiados por un impulso irracional, hayan sido demasiados los que han preferido la fuerza al argumento y se haya utilizado la cabeza más para embestir que para pensar. Ojalá que sea algo pasajero.

martes, 26 de septiembre de 2017

VIVIR PARA VER (27 de septiembre de 2017)


El Diario Montañés, 27 de septiembre de 2017

Los cántabros vivimos inmersos en una rueda de promesas que suelen acabar en frustraciones, de ahí nuestra melancolía. Hasta donde me alcanza la memoria, todo pudo empezar con el fracaso del ferrocarril Santander-Mediterráneo, cuya utilidad, desafiando nuestra capacidad de engaño, intentamos salvar una y otra vez con algún proyecto para la estación de Yera y el túnel de La Engaña. Llevamos doce años esperando la autovía que nos unirá con Madrid por Aguilar de Campoo, un trazado de larga distancia al que nos tuvimos que resignar tras haber proyectado túneles imaginarios por el Escudo, porque soñar no costaba nada. De la autopista a Logroño, que nos comunicaría con el Mediterráneo, no hemos vuelto a tener noticias. Al AVE le cortaron las alas a cambio de un tren de altas prestaciones que nos pondrá en Madrid en tres horas, el tiempo preciso para ver íntegras las películas de larga duración que proyectan durante el trayecto. En la capital, el anillo cultural tiene retrasos difíciles de entender, y el MUPAC se ha salido de su órbita para ser levantado junto al Palacio de Festivales (según un cronograma que ha presentado el consejero saliente –y que espero que no cambie el entrante– las hipotéticas obras del edificio comenzarían en marzo de 2019 y tendrían un plazo de ejecución de dos a tres años, es decir, que si nada falla, habrá nueva sede en 2022). También el antiguo túnel de Tetuán, que ya estaba construido en 1892, tendrá una larga etapa de acondicionamiento y no se abrirá hasta principios de 2019, aunque, al fin y al cabo, su apertura es una apuesta, más que necesaria, de imagen.
Como perseveramos en la esperanza, para relanzar algunos de estos proyectos hemos puesto nuestras expectativas en el ministro de Fomento, cántabro a la sazón. Aunque para ver otros definitivamente concluidos nuestro lado más pragmático nos hace confiar en un prodigioso zapatero americano, que nada tiene que ver con aquel otro de apellido Rodríguez, y en que las nuevas generaciones puedan alcanzar cien años de vida: el tiempo mínimo necesario para ver concluida alguna obra en Cantabria.

martes, 19 de septiembre de 2017

EL PACTO DE LAS ALBARCAS (20 de septiembre de 2017)


El Diario Montañés, 20 de septiembre de 2017

Lo he llamado el pacto de las albarcas, pero también podía haberlo denominado el convenio del babi. Ha tenido su imagen gráfica en la romería de San Cipriano, un día después de que Eva Díaz Tezanos lanzara un órdago en otra romería, la de la Bien Aparecida. El acuerdo entre el PSOE y el PRC ha llegado, rubricado con un apretón de manos de Revilla y Zuloaga, tras dos semanas de negociaciones en los despachos, aunque en nuestra retina quede el saludo romero de ambos protagonistas, ataviados con babis, calzados con albarcas y con un palo en la mano.
Zuloaga tenía previsto hacer cambios en dos de las consejerías de su partido, pero su bisoñez política le llevó a actuar con tanta imprudencia que de algunos matices de esos cambios se enteraba el presidente Revilla por la prensa. Y no es bueno despreciar a un viejo zorro en lides negociadoras, pues al final se ha hecho fuerte y ha llevado la situación a su terreno: en el PSOE todo ha quedado casi como estaba –Eva Díaz Tezanos mantiene de momento su poder–, y el PRC logra una «subida significativa» del presupuesto del próximo año. Por el camino se ha quedado Ramón Ruiz, una persona honesta, que sabía mucho de Educación y se defendía –como los últimos consejeros del ramo– en Cultura y Deporte. Ruiz ha vivido estos días el calvario de una sustitución anunciada, que no se debe a su gestión sino a la fidelidad que ha mantenido con sus gentes de confianza.
El propio Revilla ha exigido ahora que Francisco Fernández Mañanes, el nuevo consejero, además de traer el equipo completo y los cargos bien definidos, respete hasta el final de la legislatura los acuerdos alcanzados por su predecesor. Menudo corte de alas. Además, ha añadido unas palabras enigmáticas, al decir que aceptará los nombres que proponga el PSOE, «si no hay nada que nos haga pensar que nos presentan a gente que no tiene una vida normal».
¿Se estarían barajando algunos de vida disoluta? Como esto va de romerías, a lo mejor nos enteramos en San Mateo.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

LOS VIAJES DEL IMSERSO (13 de septiembre de 2017)


El Diario Montañés, 13 de septiembre de 2017 

Al tiempo que finaliza el verano y cierran algunos negocios turísticos por falta de rendimiento económico, no se pueden abrir residencias de mayores, pese a la necesidad que hay de ellas, porque los márgenes de explotación resultan escasos.
En esto de los márgenes se ha apretado mucho últimamente. Hace unos años, cuando el retroceso económico parecía una posibilidad remota, los que imaginan el futuro auguraban que el siglo veintiuno sería el de la civilización del ocio. Así lo hacía prever el número creciente de jubilados, a los que se suponía un poder adquisitivo que garantizaba su porvenir. Ellos deberían ser la base de negocios que se levantarían, sobre todo, en torno al turismo, la cultura y la dependencia.
En cuanto a la dependencia, ya sabemos cual es la situación actual. Sobre la cultura, no conozco que se pusiera en marcha ningún plan específico, más allá de los descuentos en los espectáculos. Fue en lo referente al turismo donde se dieron los pasos más decididos, con la creación de los viajes del Imserso, que nacieron con la pretensión de que nuestros mayores conocieran lugares nuevos y los hoteles de las zonas turísticas permaneciesen abiertos durante la temporada baja.
Pero llegó el futuro. Y ni nuestros jubilados viven tan bien como se preveía ni nuestra economía se ha recuperado tanto como nos pintan. Quizá por eso el Gobierno ha decidido prorrogar este año, con los hoteles que se acojan a la promoción de los viajes del Imserso que ahora comienza, las mismas condiciones económicas que en las dos campañas anteriores. Algunos hosteleros murcianos han comenzado a borrarse de la lista, y los de la Costa Blanca han dicho que esta campaña respetarán esas condiciones, pero que la próxima quieren un 20% de aumento, porque la situación es insostenible (un hotel de cuatro estrellas debe ofrecer alojamiento y pensión completa –con agua y vino incluidos– por 21 euros por persona y día).
Avisan con un año de antelación. Tiempo suficiente para solucionar un problema que, aunque lo parezca, no es menor. Hay más de un millón de jubilados viajeros: muchos votos en juego. 

martes, 5 de septiembre de 2017

LA FOTO (6 de septiembre de 2017)


El Diario Montañés, 6 de septiembre de 2017

Ya están aquí, fornidos, con lanza larga y espada corta, vociferando cantares y golpeando en sus escudos para amedrentar al enemigo. Son los Aunigainos, guerreros mercenarios temidos por su fiereza, adoradores –sangre y fuego– de Erudino. Siguen a su jefe Arquio, «El Grande», que recibió de Ambato la espada del mando que se transmite por la sola herencia del valor.
Dos jóvenes se han unido esta campaña al desfile de la tribu por las vías corraliegas: Pablo Zuloaga y Pedro Casares. Ambos 
–cuerpo fino, idóneo para moverse en palacio, y pies ligeros, dignos herederos de los del veloz Aquiles– calzan sandalias de cuero y no molestas pieles, como si fueran a tomarse un baño en el Sardinero un día de asueto. Avanzan seguros antes de pasar por la tribuna de autoridades, donde el jefe de todas las tribus cántabras espera, presidiendo la marcha guerrera, flanqueado por sus consejeros.
Los Aunigainos llegan frente a él. Y Pablo lo saluda –cinta en la cabeza, cara pintada, collar al cuello y cuerna en la cintura– con la diestra elevada, empuñando la espada de antenas. Se siente fuerte y bien respaldado, porque en lo alto de la grada sus fieles lo aclaman. Además, sabe que el jefe acaba de llegar de la capital del reino, donde le han transmitido el total apoyo a cuantas decisiones él tome, por dolorosas que sean o inexplicables que parezcan. Y el jefe –veterano en lides políticas– acatará la orden, disfrazada de consejo. Acaso por ello algunos de sus consejeros prefieren no mirar al joven guerrero. Son esas leyes no escritas de la política, a la que todos dicen –Zuloaga, el primero– que hay que llegar con el billete de ida y vuelta en el bolsillo, si bien luego muy pocos utilizan el del regreso definitivo a casa y prefieren apearse en estaciones intermedias.
Ya están aquí los Aunigainos. Y los viejos de la tribu les han dicho que no tengan piedad con los vencidos, porque no hay peor cuña que la de la misma madera.
Pero en ocasiones también los viejos se equivocan.

miércoles, 30 de agosto de 2017

CORTAR CABEZAS (30 de agosto de 2017)


El Diario Montañés, 30 de agosto de 2017

Los fuegos artificiales han puesto fin al mes de agosto. Septiembre traerá consigo el regreso a la rutina. Algunos volverán al paro porque finalizan sus contratos de temporada; otros, a una actividad que no siempre desean, pero es la única que tienen; y los hay que ya estaban deseando que se terminaran las vacaciones para no seguir sufriendo la insoportable convivencia en pareja, causa mayor de los divorcios (verán como nos repiten esta noticia un año más).
La parte socialista del gobierno de Revilla vuelve al curso político con el cuello encogido porque no saben por dónde van a cortar las cabezas los ganadores del último congreso. Recientemente la vicepresidenta manifestaba que no tenían que llevar al gobierno sus luchas intestinas. Desde mi ingenuidad política coincido con ella, y estimo que deberían ir haciendo cambios en las estructuras del partido para las próximas elecciones y dejar el resto como está; no debemos olvidar que la legislatura entra en su segunda mitad y que va a ser muy poco lo que puedan aportar al buen gobierno quienes lleguen nuevos, máxime si el cambio de cromos se produce, como dicen, en la segunda línea de influencia.
En esto de poner a buen recaudo las cabezas de los suyos, las izquierdas tienen mucho que aprender de las derechas, como han demostrado salvando la de César Díaz frente a toda la oposición. Quizás por eso se las denomina fuerzas conservadoras.
Conservador, aunque él lo niegue, es también Enrique Álvarez, cuya cabeza profesional, confundiendo el todo con la parte, han pedido algunos por el artículo de opinión que publicó en este periódico. Nada de lo que escribió era nuevo para quienes conocemos sus ideas, pero en este tiempo de tiranía de las redes sociales corrieron como la pólvora frases de su escrito, y los mismos que tienen en sus perfiles eso de «no estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo» se erigieron en implacables censores.
Es algo muy nuestro: nos gustan tanto las cabezas desmembradas, que tenemos en un altar las de Emeterio y Celedonio. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

PIXELES (23 de agosto de 2017)


El Diario Montañés, 23 de agosto de 2017

En 1968 Eddie Adams fotografió al general Nguyen ejecutando con un tiro en la sien al cabecilla que había aprovechado un alto el fuego para matar a treinta y cuatro soldados, seis de ellos ahijados del propio general. «El general mató a un vietcong con su pistola. Yo maté al general con mi cámara», dijo años después el fotógrafo, aunque lamentando que su imagen no hubiera podido captar todas las circunstancias que habían provocado el inmisericorde disparo. Cuatro años después, Nick Ut nos mostró con total crudeza otro ángulo de la guerra de Vietnam, con aquella niña que corría desnuda y desvalida por una carretera, mientras su piel se deshacía con el napalm ardiente.
Ahora, los medios de comunicación se están replanteando la conveniencia o no de publicar algunas imágenes, autocensura que ha surgido en tiempos recientes (acaso tras el 11S, cuando los americanos decidieron no difundir todos los documentos gráficos de la brutal masacre) y han tenido su último reflejo con los salvajes atentados de Barcelona (Facebook, el patio universal de vecinos, fundió a negro la portada del día siguiente de este periódico, advirtiendo de que su contenido podía herir sensibilidades).
Estoy de acuerdo con ponerle alguna puerta al campo de tanto teléfono con cámara ambulante como anda por ahí. Y me parece bien que sean las redacciones de los medios de comunicación las que tomen la decisión de publicar o no ciertas fotografías. Pero cuando la decisión sea afirmativa (según mi parecer debería serlo casi siempre), habría que tomarla con todas las consecuencias y no con las medias tintas de los pixeles, especie de persianas de la conciencia que muestran tanto como ocultan con sus sugerentes transparencias poco éticas. O todo, o nada.
Dice Philippe Claudel, en su magistral novela ‘El informe de Brodeck’, que la estupidez es una enfermedad que casa bien con el miedo. No seamos estúpidos. No tengamos miedo.
Eddie Adams y Nick Ut, con sus crudas imágenes periodísticas, además de obtener el Premio Pulitzer, hicieron más por la paz que muchos gobernantes. Sin pixeles, claro. Y va a hacer de ello cincuenta años.

miércoles, 16 de agosto de 2017

CLAROSCURO SANITARIO (16 de agosto de 2017)


El Diario Montañés, 16 de agosto de 2017

Recojo del buzón una carta de la Consejería de Sanidad. Lo hago con inquietud, porque las notificaciones sanitarias siempre alertan. Palpando, adivino en su interior un objeto alargado, estrecho y plano. Cuando abro el sobre encuentro una bolsita verde con algo parecido a un mechero que deja traslucir un líquido, acaso el gas. Me digo que será una ingeniosa campaña publicitaria para dejar de fumar. Pero, si es así, ¿cuál es la función del encendedor? Examino el folleto que lo acompaña. Me he precipitado. Se trata de un programa de detección precoz del cáncer de colon en el que, por edad, estoy invitado a participar. El falso mechero es el recipiente donde debo introducir una muestra de heces –tras recogerlas con un palillo que se adjunta para tal fin–, mezclarlas con el líquido y agitarlo todo. Luego tengo que depositarlo en un contenedor en cualquier centro de salud y esperar los resultados. Da gusto, me digo, con nuestra sanidad pública.
Sin embargo, según parece, en el día a día no es oro todo lo que reluce. Los médicos de Atención Primaria amenazan con una huelga ante la escasez de personal sanitario, porque la tasa de sustituciones no ha alcanzado este verano el 70%. La consejera dice que los pacientes están bien atendidos, pero –por poner sólo un par de ejemplos– en Ruiloba el médico ha tomado vacaciones y nadie ha cubierto su plaza, y en el hospital de Laredo uno de los dos especialistas en Anatomía Patológica cogió la baja, no fue sustituido y desde marzo hasta julio se han acumulado más de 1.600 biopsias, con la consiguiente incertidumbre –y peligro– para los pacientes.
Nuestra Sanidad padece estos claroscuros –además de por afanes privatizadores y de la incompetencia de algunos de sus responsables– por los recortes que trajo la crisis, ésa que Bruselas, tras un análisis superficial y muy discutible, dice que ya hemos superado ahora porque el paro está en su nivel más bajo desde 2008 y los bancos son más fuertes.
Como diría Pérez-Reverte, me cago en Bruselas. Y ya, aprovechando, tomo una muestra para el análisis.

miércoles, 9 de agosto de 2017

ELOGIO DE LA AMISTAD (9 de agosto de 2017)




  ©El Diario Montañés

El Diario Montañés, 9 de agosto de 2017

Ahora que algunos intentan vincular antiguas amistades de infancia y colegio con contratos interesados y lamentables derrumbes, quiero hacer, aunque sea a contracorriente, una defensa de la amistad. ¿Quién no ha echado mano de los amigos cuando necesitaba algo?, ¿a quién puede parecerle censurable, por ejemplo, que un permiso de obra se resuelva pronto si un buen amigo está en puestos de responsabilidad administrativa? Siempre ha sido así. Y lo seguirá siendo.
Dentro de los partidos políticos pasa lo mismo, sólo que ahí los amigos se convierten en «familia», grupos que suelen pensar igual que el ganador, aunque en ocasiones sea una amistad calculada porque para algunos la ideología es cambiante.
Pablo Zuloaga y su triunfadora familia política están ahora moviendo ficha para hacer cambios en el gobierno regional, en el que Miguel Ángel Revilla preside las consejerías socialistas con las personas que otros le marcan. (A nuestro presidente le debe de resultar muy difícil encabezar sus equipos de gobierno cuando una parte de la alineación le viene impuesta y cuando a la mitad de la competición le introducen cambios con los que no contaba, aunque se anuncien en la segunda línea, casi a nivel de banquillo. Malos tragos de la política).
José Manuel Abascal, primer medallista olímpico del atletismo nacional y orgullo de Cantabria, llevaba veintitrés años trabajando como director de deportes en el ayuntamiento de Bezana, pero el nuevo equipo municipal no lo consideró un amigo. Ganaba 29.000 euros brutos anuales (1.500 euros netos al mes) y a cambio transmitía su magisterio deportivo a los jóvenes. Al recién llegado alcalde no le tembló la mano y se lo llevó por delante, tras felicitarle por la gran labor que había desarrollado durante ese tiempo, porque –le dijo– «así se ahorraba dinero».
Auguro nuevos tiempos de mano dura y felicitaciones por su buen trabajo a los que ahora sean descabezados. No tengo tanta certeza de que en esta ocasión Zuloaga ahorre dinero, aunque sí colocará a sus fieles, en nombre de una mayor eficacia, porque los amigos son lo primero.
Y –añadía Corleone– la familia es intocable.

miércoles, 2 de agosto de 2017

EL CAPITALISTA (2 de agosto de 2017)

© Javier Cotera

El Diario Montañés, 2 de agosto de 2017

Compro diariamente el periódico en papel. También consulto las ediciones de la prensa digital, pero esos momentos de hojeo lento –de izquierda a derecha, con avance y marcha atrás por cada página– son impagables y no tienen nada que ver con el rápido ojeo –a golpe de pulgares– que se realiza en una tableta o en un teléfono. El papel me permite deleitarme con las noticias y con las imágenes, que en ocasiones son en sí mismas noticia.
Cuando llega la feria de Santiago, aunque antitaurino confeso, suelo buscar las fotos de los protagonistas, porque en la liturgia de la fiesta hay personajes muy peculiares. El capitalista es uno de ellos. Tal nombre recibe ese personaje humilde –pura contradicción– que se echa encima al diestro para sacarlo a hombros por la puerta grande y llevarlo hasta donde sea menester, a cambio de unas monedas. Javier Cotera ha retratado a uno de ellos en este periódico, en una gran foto que refleja su rostro de boxeador curtido en cien combates –posiblemente sin dientes–, sus manos hinchadas –por el trabajo, la mala circulación o por otros hábitos, vaya usted a saber– y su camiseta con el nombre de un afamado hotel santanderino, circunstancia que también le procurará unos pocos euros por publicidad indirecta. La foto es de tal hondura psicológica que casi nos permite adivinar la voz cascada del individuo pidiendo paso.
Observándola tengo la sensación de que la escena y el espectáculo que la genera y el público que lo aplaude son símbolos y espejos de un pasado que permanece anclado en el presente. De ahí su valor futuro como crónica gráfica de un tiempo equivocado que da categoría de arte a una función en la que sufre y muere un animal.
Una aficionada declaraba en estas mismas páginas que la última corrida de la feria le resulta especial. La última de todas será especialísima y llegará el día menos pensado por mor de iniciativas legislativas que prohíban los toros. Entonces, y curiosamente con el apoyo de los partidos de la izquierda, nadie podrá volver a encaramarse sobre un capitalista.

miércoles, 26 de julio de 2017

LA MARCA SANTANDER (26 de julio de 2017)

© El Diario Montañés

El Diario Montañés, 26 de julio de 2017

Semana grande. Fuegos artificiales de fondo. Antes, novillada, una mirada a la bahía y un paseo desde el Pereda a Reina Victoria, pasando por Castelar, ahí es nada –lástima de lluvia, sí; pero, ¿y lo bien que se duerme?–. Metrobús rápido e inteligente –estamos en una ‘smart city’– que circulará por un carril exclusivo, abriendo los semáforos a su paso (date prisa, abuelo, que viene y nos lleva por delante). Es Santander, una ciudad llena de encantos, sobre todo en verano. Lo mismo puedes encontrarte por la calle con Isabel Presley que con un edificio derrumbado. Con igual facilidad puedes subirte en una atracción de feria, que introducirte durante un cuarto de hora en pelota picada, previa ducha, en el ‘High Psycho Tank’ del Centro Botín, dentro de una mezcla de agua y sal que relaja cuerpo y mente y hace olvidar los problemas. La realidad poliédrica de la modernidad.
Los agoreros dicen que Santander envejece y que perdió su esencia y la gracia del mar tras el incendio, cuando aprovechó la reconstrucción para expulsar del centro a los pescadores de habla cantarina y lo llenó de comercios y comerciantes. Y añaden que tiene una fachada muy aparente, tras la que se esconden algunos barrios deprimidos. Pero lo cierto es que los santanderinos están muy orgullosos de ella. Hay, incluso, quien mantiene que dimos un paso atrás cuando la autonomía cambió su nombre por el de Cantabria, dejándonos llevar por el corazón y no por la cabeza, que es un sinónimo del bolsillo. Dicen que la denominación Santander es mucho más conocida, que de ella un banco hizo una marca, la internacionalizó primero y luego la universalizó dando su nombre a una Liga de fútbol. Y que bajo «ese paraguas semántico», que abarca a un tiempo oficinas bancarias y a Messi, Ronaldo o Neymar, entre otros, debería estar acogida no sólo la capital, sino la región toda, por el bien de todos.
Tras esa revolucionaria involución –«cualquiera tiempo pasado fue mejor»– seríamos algo así como un Santander de Santanderes: espejo del dinero y la buena vida.

miércoles, 19 de julio de 2017

FURACO, ENRIQUE Y EL SEXO (19 de julio de 2017)

                                                      ©Javier Cotera (El Diario Montañés)
El Diario Montañés, 19 de julio de 2017

He pasado un mes angustiado. A finales de junio, tras una temporada por tierras asturianas, el oso ‘Furaco’ regresó a Cabárceno sin haber conseguido preñar a ‘Paca’ y ‘Tola’, dos osas locales de muy buen ver. Y que un oso cántabro sea motivo de burla por su incapacidad reproductora es algo que no puedo soportar, porque nada de lo que sucede con las cosas del terruño me deja indiferente. Menos mal que una reciente encuesta nos ha colocado a la cabeza de nuestro país en cuanto a la frecuencia con que practicamos el sexo se refiere, 11,9 veces al mes, muy por delante de los canarios, segundos clasificados en estas lides del placer.
El verano, el buen clima, los conciertos, las casetas con pinchos a tres euros, la movida del año jubilar y el paso por la puerta del perdón –que perdona incluso las infidelidades– juegan a nuestro favor. No es lo mismo pasear por Cantabria a veintitantos grados, entre chiringuitos, música y perdones –lo más parecido a la gloria–, que hacerlo por el infierno en que se ha convertido España, norte abajo, con temperaturas que te dejan capitidisminuido y desganado.
Tras la publicación de la encuesta, respiro más tranquilo. Los cántabros hemos dejado el pabellón bien alto y ya no estamos expuestos a las chanzas que podían habernos hecho por el fiasco de nuestro emblemático úrsido. Aunque ahora las burlas pueden llegarnos por otro fiasco, el ‘concierto precox’ que dio Enrique Iglesias en Santander, con final ‘interruptus’ incluido, cuando se marchó por defuera y a deshora, sin despedirse siquiera, dejando insatisfechos a sus seguidores.
Es muy arriesgado –y caro– jugársela en directo con artistas sin categoría, inventados por el marketing y promocionados con elaboradísimos videoclips. Aunque en el caso de Enrique, es justo decirlo, también ha tenido importancia la figura de un padre estrella, que en el mundo de la canción le da mil vueltas al hijo, y, en el del sexo, a Furaco y a nuestras 11,9 veces mensuales.
A mí, consejero Martín, por bueno que te parezca, si canta Enrique, bájame la radio.

miércoles, 12 de julio de 2017

VIVIR EL VERANO (12 de julio de 2017)

                                                                                                                             ©El Diario Montañés

El Diario Montañés, 12 de julio de 2017

El verano es una estación de esperanza. Esperamos las vacaciones como agua de mayo para desconectar del ritmo diario, frenético, que acaso sea el que nos está llevando sin que lo sospechemos a que la esperanza de vida de los cántabros haya disminuido. Algunos economistas mantienen que la generación actual vivirá peor que la anterior; es difícil asegurarlo, pero sí sabemos que los fallecidos en los dos últimos años han vivido unos meses menos. Lo cual –no hay mal que por bien no venga– es un consuelo, porque para vivir peor es mucho mejor no vivir tanto.
En lo de desconectar, los políticos son quienes más tienen que aprender. Su ritmo es agitado: una inauguración aquí, una obra allá, una romería acullá... Un sinvivir, vamos. Esta semana –simple botón de muestra– he visto a la alcaldesa Gema Igual jugar al padel, saltar a las gomas, saludar a nadadores en La Albericia (es curioso, juegan a todo, pero cuando de piscinas se trata, nunca se mojan), explicar proyectos de ascensores, supervisar asfaltados, homenajear a las víctimas de ETA... Se me dirá que es cosa de la juventud, pero es que el presidente Revilla, más talludito, no se queda atrás.
Tómense un respiro, señores, que la vida es breve, ahora estadísticamente más breve. Claro, que en el asunto del ocio también conviene tener mesura. Cuando las fiestas están prodigando por todo el solar regional, asistimos a un preocupante aumento de las agresiones, de la ingesta de alcohol (borracheras las llamábamos siempre) y del consumo de estupefacientes (drogas, decíamos). En el Coso Blanco castreño se han producido cuarenta y nueve asistencias por parte de la DYA. Suturas, las más veces, y traslados a Laredo y a Cruces, las menos. Poca cosa. Lo que nuestra sociedad empieza a considerar normal. En Santander, un joven que regresaba a casa tras una noche de parranda se cayó al agua en la bahía. Acaso entonces se despertara. Le sacaron unos pescadores, en buen estado –físico, al menos– y sin lesiones.
Está visto que a quien madruga, Dios le ayuda. Aunque no se haya acostado.

miércoles, 5 de julio de 2017

SED DE PODER (5 de julio de 2017)


El Diario Montañés, 5 de julio de 2017

Conviene recordar la historia. Hace años, cuando un grupo de soñadores comenzaron a reivindicar la autonomía para Cantabria, aducían, entre otras razones, el abandono secular que sufría la región. No faltaba tampoco la sensación de que aportábamos a las arcas del Estado más de lo que recibíamos. Benito Huerta, un regionalista de raza, hizo popular la frase de que de tanto ordeñarnos la vaca el gobierno central nos la estaba dejando seca. Era una imagen que los cántabros, y sobre todo los ganaderos, entendían a las mil maravillas.
Ahora que ya tenemos casi exprimida la vaca y toda la cabaña ganadera, el gobierno central nos discute el agua. Han cerrado el grifo de la financiación y pueden cerrarnos el otro, para el que hemos construido una autovía que pretendía vertebrar la región tanto o más que cualquier carretera de montaña. Pero como las lluvias son escasas y el pantano del Ebro tiene cifras alarmantes de nivel –precisamente cuando el nivel de ocupación hotelera prevé sus mejores datos–, la situación nos deja con el agua al cuello, pese a que la tenemos a la altura de los tobillos. Se avecina un verano caliente que, si no se soluciona la cosa, puede traernos restricciones tan dolorosas como difíciles de justificar.
Aquella situación a la que me refería al principio provocó el nacimiento de una asociación para defender los intereses de Cantabria (ADIC), y con el paso del tiempo la creación de un partido que ha gobernado en varias legislaturas (el PRC), aunque algunos le achacan que siempre lo ha hecho sin ganar las elecciones. Revilla ha pronosticado que las tornas van a cambiar en los próximos comicios y que el suyo va a ser el partido más votado. Es posible, porque el agua, el pan y la sal no debe negársele a nadie, so pena de soliviantar a la población. Si a ello unimos que los otros partidos regionales se están ahogando en su sed de poder, puede resultar que esa combinación explosiva de agua y sed le dé la razón al presidente.

miércoles, 28 de junio de 2017

ENTRE EL CIELO Y EL SUELO (28 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 28 de junio de 2017

Aprendí en el catecismo que una de las condiciones para perdonarle los pecados al pecador es que tenga propósito de la enmienda. Acabamos de conocer que el Racing no sólo no se ha enmendado sino que ha aumentado su deuda hasta convertirse en la empresa regional que más le debe a Hacienda. Como necesita saldar su débito para seguir paseando el nombre de Santander y Cantabria por los desolados campos de Segunda B, anda pidiendo dinero público, que es el de los que sí pagamos impuestos. La temporada se ha ido al traste en lo deportivo y en lo económico, porque si ya era difícil justificar en momentos de euforia la inyección económica que se le iba a dar a una sociedad privada que no cumple con sus obligaciones fiscales, más lo será ahora. La patata caliente que tiene el equipo de gobierno entre las manos puede convertirse en un infierno.
Menos mal que cielo se lo ha puesto en bandeja el Centro Botín, convertido publicitariamente en la imagen de modernidad de Santander (¡cuánto les costaba a algunos decir Cantabria en los discursos!). La expectación que ha generado supera todas las previsiones. Cuarenta mil personas lo han tomado como suyo y han paseado por sus pasillos exteriores, valorando sobremanera las espléndidas vistas de la bahía y su entorno, algo que ya estaba ahí antes de que la construcción emergiera. Sospecho que para la mayoría –más de cultura de fachada que de contenidos interiores–la tónica va a ser tomar el edificio como si de un mirador se tratase.
Me decía Santi –un gruista portuario que lleva años gozando de una de las vistas más bellas del mundo desde la altura de las grúas– que está pensando en decirle a su empresa que las abra a las visitas y que las alquile por las noches para tener ingresos extraordinarios. Con una pequeña inversión en medidas de seguridad sería posible. Además, girando la cabina, los visitantes tendrían inigualables panorámicas de 360 grados.
Seguro que habría largas listas de espera. Como las que hay en la Sanidad cuando no se pagan los impuestos.

miércoles, 21 de junio de 2017

UN VERANO MUY CALIENTE (21 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 21 de junio de 2017

El Observatorio Astronómico Nacional dice que hoy comienza el verano, aunque podemos  asegurar sin necesidad de mirar a las estrellas que ya lleva varias fechas entre nosotros: las altas temperaturas y los pantanos resecos así lo atestiguan, y la amenaza de futuros recortes –también en el agua– está más presente que nunca, aunque prefiramos mirar hacia otro lado. La ola de calor primaveral vuelve a superar este año la temperatura del año anterior, que, a su vez, superó la del precedente. Y todo ello me lleva a pensar que esto, más que una casualidad, es ya un ciclo que presagia un cambio climático impepinable que sólo los necios no quieren ver, ahora que, para nuestra desgracia, al frente del mundo está uno de ellos.
En política, por eso de que el verano suele ser época de baja actividad, es tradición trasladar la calentura a los otoños. Pero también aquí parece que el cambio climático ha trastocado las estaciones. Y, pese a que los poetas identifican el buen tiempo con el amor, algunos militantes del partido socialista de Cantabria no parecen estar muy por la labor y han decidido presentar una candidatura alternativa a la oficial, para lograr «un cambio de caras y un cambio de actitud». Sus oponentes del PP regional también andan a la greña, por más que desde Génova intenten salvar los muebles pidiendo una conciliación que parece imposible dadas las posturas irreconciliables. En este verano caliente, anticipo de un otoño que puede ser abrasador, el único partido que parece vivir al margen de los sofocos es el PRC, que asiste al espectáculo instalado cómodamente en el tendido de sombra. Al menos mientras Revilla aguante.
Desconozco si nuestro presidente ha recibido ya alguna de esas señales que nos llegan cuando nos vamos haciendo mayores. Pensar en cambiar la bañera por el plato de ducha es una de ellas, aunque un amigo mío mantiene que la definitiva es que te da por hablar del tiempo cuando no tienes de qué hablar. No seré yo quien le lleve la contraria.

martes, 13 de junio de 2017

SENSACIÓN DE BUEN BALANCE (14 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 14 de junio de 2017

Somos un país con tendencia al engaño. En ‘El Buscón’, la genial novela de Quevedo, hay un personaje que sufre hambre crónica, pero todos los días sale a la calle con una cajita en la que lleva migajas de pan para colocárselas «por barba y vestido, de suerte que parece haber comido». Muchos años después, Rodrigo Rato, con sonrisa sibilina, hizo lo propio con la famosa campana de Bankia, cuyos tañidos no pudieron evitar el posterior campanazo de la entidad. Tengo un amigo que excusa tales posturas, porque mantiene que en esta sociedad de apariencias «siempre hay que dar sensación de buen balance». Y a eso es a lo que se han dedicado los responsables del sector bancario desde que llegó la crisis financiera: a transmitirnos un estado muy saludable de sus cuentas. Lástima que ahora que todo parecía ir tan bien haya caído el Banco Popular, al que no tumbaron en su día ni los trapicheos del famoso Pepe.
Nuestra Caja Cantabria, despersonalizada en Liberbank, es la que más está pagando el precio de la actual inseguridad, y es una pena. El amigo al que antes me refería guardaba allí sus ahorros, agradecido porque la Obra Social hacía parques en los pueblos para que jugasen los niños y ponía bancos para que se sentasen los viejos. Ahora ya no; aquello es historia. Ni siquiera hay suficiente personal en las oficinas, y eso que según sus cuentas aún sobran unos cuantos.
Espero que Liberbank resista y que sus accionistas no lo pierdan todo, como lo han perdido los del Popular, cuyas lágrimas han tenido menos minutos televisivos que las de Manolo el del bombo cuando le robaron su tambor de batalla. Algo lógico en una sociedad que valora más el ruido que las nueces. Por eso se le dio tanto bombo –y aun platillo– a la inauguración del nuevo hospital de Valdecilla. Entonces era un tiempo de ruido electoral; ahora, en el silencio, las nueces de los veintidós millones de euros deben esperar tiempos mejores.
Pero ya llega el verano, y eso, en Santander, nunca se puede olvidar.

miércoles, 7 de junio de 2017

CRÓNICA DE UNA VISITA (7 de junio de 2017)


El Diario Montañés, 7 de junio de 2017

Como todos los años he vuelto a la feria del libro de Madrid. En ella, durante diecisiete días, casi cuatrocientos expositores muestran sus novedades, muy abundantes por eso de que el mercado del libro ha entrado de lleno en la cultura de la caducidad temprana.
Otro asiduo a la feria es nuestro presidente. Los fines de semana suele acudir a firmar libros con su «ahijado», Jesús Cintora, y la expectación que produce crea largas filas en torno a su caseta. En esta edición he estado junto a él –a sus espaldas, sin que se percatara– observando las reacciones de la gente mientras esperaba su dedicatoria. «Miguel Ángel, eres un tío estupendo». «Muchas gracias». «Revilla, ¿por qué no te presentas a presidente de España». «Si tuviera menos años...». «Presidente, ¿no vas a estar en la inauguración del mundial de vela?». Esta pregunta le sorprende, pero reacciona con soltura: «A mí nadie me ha dicho nada..., además, yo soy más de ‘prao’ que de mar. Pero el lunes estaré, sin falta, en la Virgen del Mar». Como, efectivamente, estuvo.
Había quedado con él el día anterior, porque quería visitar la caseta del Gremio de Editores de Cantabria. Cuando se percató de mi presencia, me dijo que en cuanto terminara nos pondríamos en camino, pero que no podía dejar a nadie sin firmar el libro. Con todos hablaba. Con todos se fotografiaba. Permaneció en su lugar hasta que la fila de admiradores llegó a su fin. Fue cuando nos pusimos en marcha. Pero resultaba dificilísimo dar un paso sin que la gente lo reconociera y lo parase para hacerse una foto con él. Al final, lo conseguimos.
Sé que con Revilla las críticas o los halagos no tienen término medio. Yo, aquí, sólo hago una constatación: él ha sido el primer, y único, presidente regional que ha visitado nuestra caseta, aunque en el juego entre también la feria de Santander. Y es un gesto que, como presidente de los editores cántabros, debo agradecer. Porque los libros editados en Cantabria alimentan el alma tanto como las anchoas y los sobaos alimentan el cuerpo.

miércoles, 31 de mayo de 2017

SEQUÍA CULTURAL (31 de mayo de 2017)


El Diario Montañés, 31 de mayo de 2017

Este fin de semana la tranquilidad de Valderredible ha satisfecho mis perspectivas de reposo. Han sido días serenos, conviviendo con gentes que sólo se preocupan por cosas sencillas, ahora por una sequía que reciben con resignación, aunque saben por experiencia que nunca llovió que no escampó y que no hay mal que cien años dure. Pero sí creen en el cambio climático. Lo perciben en las pequeñas cosas: en los hábitos de los pájaros, en el comportamiento de la caza, en el escaso caudal del Ebro, en la temperatura atípica. No necesitan los estudios del primo de Rajoy ni la soberbia de Donald Trump, ambos negacionistas.
Pero también les preocupa la sequía cultural que está produciendo en la zona el cierre a las visitas y el abandono exterior –y dicen que interior– de su joya románica, la iglesia de San Martín de Elines. Don Bertín, el cura de toda la vida, siempre estaba dispuesto a abrir las puertas y a contarle al visitante el edificio de pe a pa. Pero las cosas terrenales tienen caducidad, y a él le vencieron la edad y ciertas lagunas de memoria que anticipaban un traicionero alzhéimer. Cuando hubo de ser ingresado en una residencia, se fueron con él las llaves y comenzó a crecer la hierba en un entorno que el anciano párroco mantenía a raya con la ayuda de un moderno robot cortacésped. Ahora ya no hay robot. Y el cura responsable dice que su tiempo no es exclusivo de Elines, que bastante tiene con atender treinta iglesias. El Obispado, a su vez, sólo se compromete a recibir visitas concertadas previamente y para grupos amplios. El primero se está quedando sin feligreses, porque nadie le perdona que no haya dejado las llaves a los vecinos que se ofrecen para hacer de guías de su querido monumento. Y al Obispado le recuerdan que la iglesia no es de su exclusiva propiedad, que es patrimonio de todos porque todos la mantienen y la adecentan, con sus desvelos, cuando es menester, y con los impuestos, cuando toca. Que si dependiera de la recaudación de su IBI…

miércoles, 24 de mayo de 2017

TODO ES TRANSITORIO (24 de mayo de 2017)


El Diario Montañés, 24 de mayo de 2017


Ha sido éste un fin de semana de mucho calor. El viento sur subió la temperatura, presagiando tormentas que en lo meteorológico se difuminaron, aunque estallaron en lo político. El anochecer en Ferraz se llenó de relámpagos que tambalearon la democracia orgánica de listas controladas, la de los que cuidan de nuestros intereses salvaguardando los suyos. Los otrora descamisados de la pana, en el ocaso y bien situados, habían bendecido a la candidata andaluza, ganadora de todos los envites hasta el día de su primera derrota. Antes habían procurado que no saliera en la foto, como en los tiempos de Guerra, quien se alejara de los mandamientos de la ley del IBEX, porque las revoluciones deben ser controladas, no sea que se empiece pactando con Podemos y se termine cuestionando puestos en los consejos de administración. Pero votaron las bases y el tiro les salió por la culata.
Ahora hace falta que respeten al ganador y no actúen como los críticos del PP cántabro. Incapaces de asimilar su derrota, le han exigido a Buruaga que dimita en un plazo de siete días. Joaquín Solanas, portavoz de los descontentos, ha acusado a su presidenta regional de «violencia verbal, autoritarismo, personalidad vengativa, insegura, inepta, sin carisma, y falta de liderazgo y de autoridad moral». Acaso sus palabras se deban al poder perturbador del viento sur, o quizá estén teledirigidas por los hilos invisibles de Diego –siempre tras las bambalinas–, pero lo cierto es que con tales exabruptos ha abortado cualquier posibilidad de diálogo, y la ruptura parece inevitable. Sospecho que en el fondo de este juego de tronos se esconde la querencia de unos puestos que se consideran vitalicios. Canonjías las llamaba mi tío Serapio Arenal.
Quienes apenas tienen tiempo de calentar sus puestos de trabajo son los nuevos contratados cántabros. Las estadísticas que acabamos de conocer son demoledoras: los contratos temporales, además de ser de escasa duración, han superado el 92% de cuantos se han firmado en el primer cuatrimestre de 2017. Casi nada. Los ciudadanos de a pie sí que están acostumbrados a padecer el insoportable rigor de lo transitorio.

miércoles, 17 de mayo de 2017

FIEBRE CULTURAL (17 de mayo de 2017)


El Diario Montañés, 17 de mayo de 207

Un inusitado interés cultural ha llevado a seis mil cántabros a conseguir, en sólo dos días, el pase permanente del Centro Botín. Colas de personas de cierta edad, la mayoría peinando ya canas, daban vuelta a la esquina de la calle de la Fundación del mismo nombre –«¿y dónde dices que está eso?»–, con la esperanza de que la espera tuviese la compensación del ansiado documento, llave que por poco precio abre las puertas de ese edificio que mira al mar con ojos de libélula. Es la cultura del consumo, la del folleto y los marcapáginas, que tanto conocemos de las ferias del libro: «¿Los regalan?, ¿puedo llevármelos?». Y se los llevan a manojos.
Yo no quiero ser muy crítico con este repentino ardor que ha unido tantas voluntades de la noche a la mañana; simplemente pretendo que reflexionemos sobre el uso exagerado y abusivo que solemos hacer de las cosas cuando son regaladas, o casi. En este caso que nos ocupa, quizá lo más prudente sea seguir el consejo sabio de aquel veterano profesor que permitía a sus alumnos copiar en los exámenes porque así, por lo menos, leían una vez el tema. Y si, además, el pase en cuestión hace honor a su nombre, y sirve para acercar la cultura de manera permanente a algún ciudadano, tanto mejor, no sea que, una vez conseguido, suceda con él como con las comuniones de este mes de mayo, que en más de una ocasión, después de tomar la primera hostia y tras haber celebrado todos los festines, los niños no suelen volver a pisar la iglesia.
Por no resultar del todo gratis ni haber encontrado el modo de conseguir «una financiación sostenible», peligra la presencia del Archivo Lafuente-Reina Sofía en Santander. Los más pesimistas sospechan que si el acuerdo no se firma pronto, todo se puede ir al garete, y nos quedaremos viéndolas venir, sin completar el anillo cultural que soñó un alcalde. Y, lo que es peor, los seis mil del pase permanente no podrán satisfacer del todo su desbordante apetito cultural.  

martes, 9 de mayo de 2017

BARRER PARA CASA (10 de mayo de 2017)


El Diario Montañés, 10 de mayo de 2017

Mil aspirantes se han presentado en Torrelavega para cubrir veinticuatro plazas de barrendero. Ante tal número de opositores se ha debido habilitar el ferial de ganados, un lugar a todas luces inapropiado, para que los examinandos se enfrentaran a las cincuenta preguntas de la prueba teórica 
–mucho tino hay que tener en la elección de las mismas para que no resulten chocantes, porque es muy difícil calibrar por escrito la pericia en ciertas profesiones–. En cuanto a la prueba práctica, cualquier tratado popular sobre la utilización de la escoba aconseja barrer para casa, porque escobando hacia adentro se consiguen dos objetivos primordiales: que nadie tenga información de los propios desperdicios y que se pueda recoger, a resguardo de miradas indiscretas, cualquier objeto de valor que aparezca entre las barreduras. Sin embargo, la ley no está de acuerdo con la sabiduría popular ni con el dicho que se aplica cuando no se encuentra alguna moneda caída al suelo: «Es igual. Déjala para el que barre». Doce empleados de la empresa de residuos MARE lo acaban de padecer en sus propias carnes cuando, llevados por una avaricia quizá inocente, constituyeron una especie de cooperativa para repartirse los beneficios de los objetos de oro que encontraban reciclando la basura. Como no conocían los entresijos del Código Civil, que considera tal acto una apropiación indebida si no han transcurrido dos años desde la pérdida de los objetos en cuestión, los dejaban en esos establecimientos que tanto han proliferado con la crisis, y aliviaban la suya con el dinero que recibían a cambio. Ahora, con gran susto para ellos y consecuencias aún desconocidas, han sido detenidos. Así que los aspirantes al puesto de barrendero deberán tener mucho cuidado en la prueba práctica, no sea que algún examinador perverso coloque objetos valiosos, a modo de trampa, entre la basura para evaluar voluntades.
En adelante, sólo los ladrones de guante blanco podrán seguir utilizando, sin ningún cargo de conciencia, las bolsas de basura para transportar dinero negro. Al fin y al cabo, ellos no han encontrado el botín que otros han perdido; simplemente, lo han robado. Un pecado menor.

miércoles, 3 de mayo de 2017

ENTRE PLATOS (3 de mayo de 2017)


El Diario Montañés, 3 de mayo de 2017

De un tiempo a esta parte las cuestiones gastronómicas han adquirido gran importancia. A la vez que proliferan los bancos de alimentos, se ensalza el trabajo de los cocineros en los fogones sin fuego –contradicción etimológica– y se fascina a las gentes con su arte sin par. Programas de televisión, suplementos de prensa y apartados de revistas ocupan tiempo y espacio con toda clase de concursos y recetas. La cocina ha pasado a ser casi una metáfora de la vida. No se trata solamente de hacer las cosas bien, sino de competir haciéndolas. La actividad se presenta como una lucha sin cuartel en la que las dificultades se acumulan, y el cocinero se convierte en un héroe moderno que debe estar atento a cada hervor, a cada detalle, para no fracasar en medio de un cúmulo de dificultades extremas, donde el reloj y los comensales actúan en su contra cual espadas de Damocles. Su oficio no se puede equiparar con ningún otro –aunque en la comparativa entren médicos salvando vidas o maestros educando a jóvenes–, porque tal y como nos lo cuentan ninguna ocupación humana entraña las extremas dificultades que tienen que superar estos profesionales entre platos. Escoger el producto, cocinarlo y presentarlo debidamente parece un arte sumamente difícil y conlleva tomar decisiones de una enjundia mucho mayor que cualquiera de las que pueden tomar otros profesionales. Por eso proliferan en la televisión los concursos de cocina –incluso para niños–, que parecen querer trasladarnos que el éxito en la vida, además de como futbolista o cantante, se puede alcanzar también siendo un buen cocinero. Cuestión de modelos.
En Santoña, en una actividad cercana a lo culinario, el presidente Revilla, que muestra un cariño desmedido cuando promociona nuestras cosas, ha colocado a las anchoas a la altura de las cuevas de Altamira o de Menéndez Pelayo. Y a mí, qué quieren que les diga, me ha parecido bastante exagerado, porque ni Altamira ni don Marcelino, que alimentan más bien el espíritu, tienen una incidencia negativa en los niveles de colesterol. Al César, lo que es del César.