martes, 17 de abril de 2018

SANTANDER SATISFECHA (18 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 18 de abril de 2018

Cuando regreso a Santander después de un viaje me invaden sentimientos contrapuestos. Por un lado, me gusta reencontrarme con un paisaje que forma parte de mi esencia, por otro, me atenaza la tristeza. «Vienes de Barcelona, donde creemos que está gestándose el fin del mundo por cuestiones de banderas –me dice un amigo–, y resulta que donde el mundo está llegando a su fin es aquí, pero no somos capaces de verlo porque también nos ciegan las banderas que cuelgan en nuestros balcones». El ambiente cosmopolita de las grandes ciudades, profuso en gentes que vitalizan sus arterias en un perpetuo fluir, se empobrece en la nuestra por una suerte de ensimismamiento melancólico que nos hace pasear una y otra vez por el entorno del paseo de Pereda, Castelar y la bahía –«como esto no hay nada»–. Y nos conformamos con la rutina contemplativa de la urbe, beatíficamente aburrida, sin otra actividad apenas que la de ese deambular cotidiano, tras haber leído la prensa en alguna cafetería. «Esto es paz. En verano se pone imposible con tanto turista. Ahora da gusto», decimos vanidosos, porque sólo nos acompaña la soledad primaveral. De vez en cuando alguna noticia sacude nuestra modorra: la piel del Centro Botín que se gangrena, el espigón que crece en la playa, el MetroTus y su carril que entorpecen más que ayudan, la victoria o la derrota del equipo de fútbol local en segunda B, el diseño bendecido de unos autobuses… «Cuando la presión de la ciudad me abruma, cojo el coche y me voy a Bilbao –insiste mi amigo–. Allí me cargo de oxígeno para soportar otra temporada la apnea santanderina». (Bilbao, tan cerca y a la vez tan lejos de nosotros, ha sabido darle una vuelta de tuerca a la ciudad y ha diseñado una metrópoli activa en lo laboral, a la vez que cultural, turística y moderna). Sé que es fácil criticar sin proponer nada. Pero urge resolver el problema de Santander que, de tan satisfecha, se nos está muriendo poco a poco. Algunos lo llaman gentrificación; otros, más precisos con el lenguaje, aburguesamiento. 

martes, 10 de abril de 2018

DISCREPANCIAS Y COINCIDENCIAS (11 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 11 de abril de 2018

Semana de discrepancias políticas en lo económico. Según el PP, la esplendidez de los presupuestos nacionales para con nuestra región ha sido tal que los cántabros hemos tenido un subidón de bilirrubina de tan contentos, algo médicamente explicable porque las borracheras, en este caso de millones, pueden afectar al funcionamiento del hígado y con ello al aumento de esa sustancia. Sin embargo, el gobierno regional y algunos partidos de la oposición han visto la botella medio vacía, con escasa cantidad siquiera para achisparse. Y tienen la convicción de que su bilirrubina no se alterará, porque lo del gobierno central ha sido un brindis al sol.
Es habitual que a la hora de analizar los datos económicos no nos pongamos de acuerdo. No obstante, el consejero de industria acaba de apostar por la creación de un tercer carril en la autovía de Bilbao –algo en lo que coincide con el proyecto de ley de Presupuestos Generales– y por una conexión por tren que nos permita llegar a la capital vecina en 35 minutos, porque es ahí, en el Este, donde se está cociendo el bacalao y es importante llegar antes de que se enfríe el pil-pil. Una coincidencia puntual. Algo es algo.
Quienes coinciden plenamente en que las cuentas municipales no están nada claras son los partidos de la oposición en el ayuntamiento de Cayón. Comentándolo, me recordaba un amigo de la infancia lo que aprendimos en la escuela siendo niños, referido a que nombres y apellidos no tienen por qué identificarse con la calidad de las personas que los portan. Hay Calvos, decían los libros, con poblados cabellos, y Cabellos con la testa calva; rubios de apellido Moreno, y morenos de apellido Rubio. La lista continuaba con más ejemplos jocosos. Mi amigo mantenía que en el caso del ayuntamiento cayonés el nombre le venía pintiparado al alcalde –Gastón–, pues coincidía con el talante derrochador que le atribuyen. Tuve que aclararle que esa palabra no está recogida en el diccionario de la Real Academia. Pero la cosa tiene su gracia, me replicó. Discrepé, aunque en el fondo coincidía con su apreciación.

martes, 3 de abril de 2018

SEMANA DE PASIÓN (4 de abril de 2018)


El Diario Montañés, 4 de abril de 2018 ©DM

En nuestra insegura economía, la mejoría o el empeoramiento de los datos nunca son definitivos. Lo que hoy es bueno, mañana puede ser malo. Y viceversa. Sucede con las cifras del paro, inestables hasta la desesperación, por aquello de que cuando los puestos de trabajo son eventuales no es posible fijar nada, porque nada es definitivo. Hay estadísticas de empleo en las que un mes tenemos los mejores resultados de España y al mes siguiente los peores. Algo similar ha ocurrido con el turismo esta Semana Santa, cuando los datos en el parque de Cabárceno –un termómetro preciso– cambiaron de signo de un día para otro. El viernes se batió el récord de la década en cuanto a visitantes, pero el sábado apenas se alcanzó la mitad que el mismo día del año anterior. Lo que demuestra que la economía, cuando depende de la meteorología, es frágil, desvalida, y siempre está a la intemperie.
En defensa de tan menesterosa situación, Revilla se ha echado al monte para luchar en desigual combate contra los gigantes –en Peña Cabarga y en mangas de camisa, hay que tener mucho valor– y demostrar que los telediarios se equivocaban en sus predicciones meteorológicas. Mientras, en el gobierno de coalición que le está tocando sufrir, se le agigantaban los enanos. El último problema, hasta ahora, ha sido el caso de Joaquín Ruiz Sisniega, gerente de la Fundación Marqués de Valdecilla, que compatibilizaba tal gerencia con una pensión de incapacidad permanente total, a la postre incompatible. La ley contempla que un trabajo remunerado y una pensión sólo pueden coexistir si las funciones del trabajo no coinciden con las que dieron lugar a la incapacidad. Y en el caso de Ruiz Sisniega, según parece, eran tan similares que coincidían en todo.
En su particular semana de pasión, cuando regresó del monte, el presidente se encontró con el calvario del fuego amigo. Un sinvivir, sólo paliado con la satisfacción de ver publicado un nuevo libro en el que denuncia muchas cosas y defiende la virilidad de ‘Furaco’. Menos mal.

miércoles, 28 de marzo de 2018

CICLOGÉNESIS (28 de marzo de 2018)


El Diario Montañés, 28 de marzo de 2018

Las ciclogénesis no nos dejan ni a sol ni a sombra y nos hunden en la penumbra turística. Dicen los expertos que eran fenómenos más propios de otras latitudes –Inglaterra o Irlanda–, pero con el cambio climático han variado su deriva y ya son demasiado habituales por las nuestras. ‘Hugo’, la última en llegar, ha entrado en Cantabria volando tejas, tronzando árboles, encabritando al mar y dejando su huella de desolación en las reservas hoteleras –parece que sólo la capital aguanta el tipo–. Y por más que José Luis Arteche, el responsable de la Agencia Estatal de Meteorología Territorial, intentara edulcorar en una emisora local un pronóstico que sin duda conocía –Revilla debería estarle agradecido de que no desvelara el auténtico aspecto que presentaba la orina del enfermo, muy oscura por las borrascas–, no ha conseguido frenar la huida de un turismo que, pese a las sabias indicaciones de Esteban Ruiz, no sabe qué cosas hacer en Cantabria cuando llueve. Mal negocio el nuestro, con veraneantes que miran al cielo, acaso porque no tenemos mucho que ofrecerles bajo cubierta (¡cuánto envidio la oferta cultural de otras regiones que no tienen playas!).
Como nunca llueve a gusto de todos, la buena noticia es que las aguas del pantano del Ebro aumentan sin parar y ya superan en más de cien hectómetros cúbicos la medida máxima que alcanzaron en 2017. Con tales niveles no habrá problemas de abastecimiento para los fieles visitantes del verano. La mala, además de la caída del turismo, es que los pasos procesionales de Semana Santa quizás no puedan desfilar por las calles de nuestras ciudades, siempre abiertas para ellos en un encomiable ejercicio de respeto a las tradiciones cristianas, pese a que, según la Constitución, en nuestra heterogénea España ninguna confesión tiene carácter estatal.
Quizás el consejero de Turismo pensase que, en justa reciprocidad, la iglesia le iba a ceder sin mayores problemas el aparcamiento de Santo Toribio para celebrar el espectáculo profano de la clausura del Año Jubilar. Dio en piedra. No hay ciclogénesis que altere los principios fundamentales de esta institución milenaria. Aunque sea explosiva.

miércoles, 21 de marzo de 2018

AUTORIDAD (21 de marzo de 2018)


El Diario Montañés, 21 de marzo de 2018

Hubo el pasado domingo una entrevista en este periódico a Alejandro González, educador social en Torrelavega, que me puso los pelos de punta. Decía en ella que, en los grupos con los que él trabaja, quien a los doce años no ha probado la tríada de alcohol, drogas y sexo es tachado por los demás de mojigato y que la violencia machista es muy común entre esos jóvenes. De donde se desprende que esta juventud tecnológica, tan avanzada en otras cosas, en ciertos comportamientos está retrocediendo hacia hábitos del medievo.
Algunos de los que en su adolescencia jugaban los fines de semana al kinito –he tenido noticia reciente de este juego, aunque ya tiene entrada en la Wikipedia y celebra campeonatos del mundo– son ahora padres que tienen hijos en esa edad. Y no quiero decir que de aquellos polvos vengan estos lodos, porque la madurez personal también se construye sobre los errores juveniles, pero parece que el entorno familiar, desestructurado en unas ocasiones, permisivo en otras, no es el más adecuado y no sabe ponerle a los hijos las barreras que necesitan. «Mis padres no me quieren», le dijo uno de los chicos al educador social. «¿Por qué dices eso?», le inquirió éste. «Porque no me ponen límites».
Hemos dejado a la escuela toda la responsabilidad formativa y a menudo nos lavamos las manos en la parte que nos corresponde, que es la primordial. Por eso ponemos el grito en el cielo cuando hay vacaciones, porque no sabemos, no ya educar, sino siquiera convivir con nuestros hijos. Si la familia no asume que la tarea educativa es cosa suya y que debe trabajar conjunta y responsablemente con la escuela, estamos en la senda equivocada. También ayuda a educar la práctica de algún deporte, pero en ambos casos los padres deben colaborar codo con codo con educadores y entrenadores, y evitar ese error tan común de criticar su papel.
Yo lo tengo claro: en mi familia y en el club deportivo que presido desde hace diez años, en lo concerniente a exigir buen comportamiento, soy el demócrata más autoritario.

miércoles, 14 de marzo de 2018

ESCOLLERAS (14 de marzo de 2018)


El Diario Montañés, 14 de marzo de 2018

Pintar escolleras sobre el papel no tiene impacto ambiental, pero llevarlas a la práctica ya es otro cantar. Las finas líneas que traza el rotulador en el diseño se empastan en la realidad cuando se transforman en ásperos pedruscos, como acabamos de comprobar en nuestra bahía, tan bella que no necesita la cirugía que le están aplicando a su pesar y al de muchos de nosotros. Y todo para que en un futuro próximo fallen esas barreras de prevención, porque a la naturaleza –Francis Bacon lo dijo– sólo se la vence obedeciéndola, y no hay espigones que valgan para detener el movimiento de las arenas si se desata la fuerza del mar enfurecido. El cambio climático ya está aquí para darle la razón a Bacon, como demuestran las borrascas profundas de nombres humanos que entran en la península ibérica, como Perico por su casa, en forma de ciclones. Ana, Bruno, Carmen, David, Emma y Félix han sido hasta ahora los primeros visitantes dañinos que hemos tenido sin que los hayamos invitado a la fiesta, pero habrá más hasta que llegue Wiam, el último de los previstos.
Todo este debate sobre la utilidad de ciertas obras nos debería llevar a preguntarnos si los peritos en la materia son independientes en su asesoría técnica, porque es posible que también esta vez fallen, como no atinaron con el fabuloso diseño del MetroTUS y su carril único, sus transbordos y sus intercambiadores a la intemperie.
Cada escollera tiene un punto débil, y no hay ninguna que pueda contener a un mar cargado de razones. Por eso la pasada semana la ola humana que pedía la igualdad de derechos de las mujeres superó el muro de desprecio que habían levantado los inmovilistas. Luego, ante el éxito de la convocatoria, ellos mismos intentaron encabezar la causa luciendo al día siguiente un lazo morado. Un atrevimiento oportunista, propio de personas que no tienen sentido alguno de la dignidad ni de la vergüenza.
Nuestra democracia, en los próximos comicios, debería dar muestra de responsabilidad y levantar, con una escollera de votos, la barrera que rechace tal cinismo.

martes, 6 de marzo de 2018

PENSIONES (7 de marzo de 2018)


El Diario Montañés, 7 de marzo de 2018

La jubilación puede que no sea tan jubilosa en los tiempos que se avecinan. A quienes estamos llegando al último tramo de nuestras vidas laborales nos dicen que peligra el único plan que teníamos e incluso nos culpan indirectamente de nuestra falta de previsión. Y a los jóvenes, directamente les auguran un futuro sin el colchón –si no viscoelástico, siquiera de espuma– de las pensiones.
Los grandes pensadores del sistema –algunos de ellos gozando ya de retiros millonarios–, proponen que alarguemos nuestra vida laboral y que sigamos al pie del cañón mientras el cuerpo aguante, porque el problema es que desde que nos jubilamos tenemos tanta esperanza de vida por delante que no la cubrimos con las cotizaciones que dejamos atrás. Y eso, dicen, no puede ser, porque así agotamos cualquier perspectiva de futuro sostenible. A los que empiezan en el mercado laboral les recomiendan que no sean manirrotos y se hagan un plan privado de pensiones, aunque la mayor parte de ellos, con trabajo precario y sueldos pobres, el único plan que tienen es llegar a fin de mes, en el mejor de los casos sin deberle nada a nadie y casi siempre ayudados por algún familiar pensionista. (Cómo estará nuestra economía si quienes han paliado los efectos más perversos de la crisis, manteniendo con su ayuda económica a hijos y nietos, han sido nuestros jubilados, y resulta que el 54% de ellos no alcanzan en Cantabria los 1.000 euros mensuales, y casi el 18% no llega a los 684 que marcan la línea de la pobreza).
La insoportable dejadez de nuestros gobernantes ha aplazado el problema de las pensiones hasta que se han visto con la soga al cuello de las manifestaciones de los jubilados. La solución no es fácil, pero oídas las declaraciones del gobernador del banco de España no es descabellado pensar que se nos pida solidaridad para morirnos en el momento que más le convenga al sistema, y de forma sana, sin excesivos gastos sanitarios para que no quiebre la Seguridad Social. Y, dicho sea con ironía, una ley de eutanasia activa también ayudaría mucho.

miércoles, 28 de febrero de 2018

HOMO NEANDERTHALIS (28 de febrero de 2018)


El Diario Montañés, 28 de febrero de 2018

Parece que se confirma lo que algunos sospechábamos: el Homo Neanderthalis ha pintado en la prehistoria más de lo que le atribuían los estudiosos del tema, y además tenía la inteligencia desarrollada para las representaciones simbólicas, que son una de las primeras manifestaciones del arte. Es decir, que ha pintado doblemente. Los cántabros nos hemos puesto muy contentos porque sus señales artísticas han quedado plasmadas en las paredes de La Pasiega, en Puente Viesgo, una prueba más de que nuestra región es infinita en riqueza rupestre.
Aquellos lejanos vecinos, con los que según parece llegamos a intimar en algún momento (casi un 3% de sus genes navegan por nuestro ADN), están siendo ahora reivindicados y nos enfrentan a la duda de cómo y por qué desaparecieron tras miles de años de convivencia. Ojalá no se confirme nunca que nuestra raza se levantó sobre su exterminio.
Sea como fuere, ante la noticia de tales hallazgos algunos responsables políticos han comenzado a mostrar su entusiasmo y, aunque España no ha dado ni un euro para la investigación que ha hecho posible los descubrimientos («cero euros», dice textualmente Marcos García, uno de los investigadores), ya se están situando para quedar bien colocados en la foto, no en vano el oportunismo es una de las claves del éxito como especie del Homo Sapiens Sapiens.
Últimamente, sin embargo, estamos dando muestras de que quizás seamos menos sabios de lo que suponemos –o que no lo somos con esa redundante soberbia del ‘sapiens sapiens’–. Lo revelan los recortes en la libertad de expresión y el preocupante regreso de la censura, que han supuesto un retroceso hasta costumbres que creíamos superadas pero que siguen muy arraigadas en nuestra cadena cromosómica, herencia natural de un tiempo en que los jefes de la tribu mantenían su poder sobre el grupo con la fuerza, el temor y el control rígido.
Es una lástima que en nuestro genoma sólo haya un 3% de herencia neanderthal, porque con un porcentaje más elevado quizás nos hubiese ido mejor. Con los otros genes ya sabemos hasta dónde y cómo hemos llegado.

miércoles, 21 de febrero de 2018

SENTIR LOS COLORES (21 de febrero de 2018)

El Diario Montañés, 21 de febrero de 2018

Nos decía el sabio Antonio Alcoba Muñoz, en sus magistrales clases de Pedagogía, que al ser humano le mueven tres impulsos fundamentales: las creencias, las preferencias y las ideas. Y sólo las creencias –«un supuesto en el que estás y no te cuestionas»– suelen permanecer inalteradas en el tiempo. Todo lo demás es cambiante, de ahí los gestos de esos futbolistas que besan el escudo del club que los acoge, y que repiten luego sin pudor por cuantos clubes transitan a lo largo de su trayectoria deportiva. Más que los colores de la camiseta sienten el color del dinero, sin salirles los colores; nuevos mercenarios de una sociedad que plantea el juego como si se tratase de una batalla en la que para derrotar al enemigo hay que tener a los mejores gladiadores de tu parte. El signo de un tiempo mercantilista que antepone la cartera a la cantera en casi todas las facetas.
Esta situación estaba ya muy extendida en el ámbito político, pero ahora puede alcanzar categoría de epidemia en nuestro entorno regional. Como quiera que las ideas de ciertos personajes no tienen más sustento que el del beneficio personal, y ante la amenaza de tiempos de sombras para el PP, algunos pueden estar empezando a meditar su particular mudanza hacia otras posiciones que en el papel de las encuestas pintan con mejor color. Por eso el PP cántabro debería asegurarse por todos los medios la fidelidad de los suyos cuanto antes, no sea que haya más de uno que se apunte a esa frase que atribuimos a Groucho Marx: «Estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros». Y, a río revuelto, principios de Ciudadanos.
En estos tiempos de zozobra preveo movimientos arquitectónicos en nuestros políticos. Me explico. La arquitectura regional, muy sabia, orienta las solanas hacia el sol que más calienta, comúnmente el del mediodía. El resto, la umbría, es una parte mucho más difícil de caldear y menos vividera. Alguno, con tales preceptos, ‘qual piuma al vento’, ha mudado el pensamiento hacia su particular sol naranja. Igual se quema.

miércoles, 14 de febrero de 2018

GESTOS Y GESTAS (14 de febrero de 2018)


El Diario Montañés, 14 de febrero de 2018

En pleno temporal de frío y nieve, con las carreteras al borde del cierre, la guardia civil de tráfico ha mostrado su preocupación porque algunos conductores –más de los deseables, según parece–, además de no llevar cadenas, tenían los neumáticos casi lisos. En realidad, la noticia no debería sorprendernos si tenemos en cuenta cómo están las economías familiares en nuestro país. Cuando alguien no puede cubrir sus necesidades básicas, un cambio de neumáticos representa un contratiempo importante, de ahí que la goma se estire al límite. Supongo que la guardia civil de tráfico también sea consciente de que la administración, aunque no deja de repetir que lo peor de esta crisis ya pasó, tiene descuidadas las carreteras por falta de mantenimiento y sigue con las autovías sumidas en la oscuridad, incluso en las intersecciones más peligrosas. Y ese desgaste y esa falta de luz también inciden en la siniestralidad. Son restos de un oscuro naufragio que a la mayoría nos ha hecho más pobres y nos tiene con el agua al cuello.
No fue el agua, sino el fuego, el causante de la destrucción de unos cuantos miles de libros en el MAS, que, pasado el tiempo, a nadie parece haberle importado –las expresiones «papel mojado» y «papel volatilizado» se suelen utilizar como imágenes literarias de la indiferencia–. Las obras de arte, que por fortuna no sufrieron deterioro, han sido ahora debidamente catalogadas para su embalaje, y han pasado a formar parte de un museo fantasma, momificado, a temperatura controlada. Todo muy aseado.
Tras el incendio del MAS, las obras, que ya duraban un año, se inician de nuevo desde el punto cero, sin proyecto ni fecha de finalización previstos. Pero, como al personal hay que mantenerle entretenido con algo, todo este obligado proceso de conservación y cuidados se quiere vender, con un muy estudiado gesto, como una gesta, para satisfacción de quienes proclaman el no sexismo en el lenguaje. Aunque para gestas, si bien temerarias, las de esos conductores que se lanzan por necesidad a los caminos nevados con los neumáticos al límite. Y sin descomponer el gesto.

miércoles, 7 de febrero de 2018

¿CUÁNTO TE APUESTAS? (7 de febrero de 2018)


El Diario Montañés, 7 de febrero de 2018

Las casas de apuestas ‘on line’ están de moda. Uno escucha la radio o ve un partido por la televisión y siempre hay anuncios que incitan a jugar; incluso adelantan el dinero para que superes las dificultades de la primera vez. Actúan como los camellos con la droga, porque tienen comprobado que quien prueba repite, y la repetición fomenta la adicción, que es la base del negocio. Se apuesta por todo. En fútbol se juega dinero no sólo por el resultado final, sino por adivinar quién será el autor del primero o del último de los goles, o por el número de tarjetas que mostrará el árbitro, o por el color de las mismas... Las posibilidades son casi infinitas.
Nunca he tenido la debilidad de apostar habiendo dinero por medio, un problema que es muy serio, pues, según Jugadores Anónimos –que de esto saben mucho–, «la ludopatía es una enfermedad que hace de tu vida una mentira y puede acabar en el suicidio». Sin quitarle importancia a un asunto que la tiene, y mucha, debo reconocer que hay algún tipo de apuesta que sí me gustaría plantearles a ustedes, aunque fuera sin jugarnos nada. Son apuestas saludables, porque nos mantendrían alerta ante los vendedores de humo. Incluso tendrían más importancia para nuestra sociedad que un resultado de fútbol o el minuto en que un jugador meterá su gol. ¿Les parece bien? Pues, vamos allá:
Podíamos empezar apostando si el ministro de Fomento hará o no finalmente el túnel de Saltacaballo. Luego, apostaríamos sobre la fecha en que se construirá el tercer carril de la autovía Santander-Torrelavega. También podíamos jugárnosla sobre si la reforma de las vías de acceso a Santander se comenzará estando próximas las elecciones. O si se resolverá en esta legislatura la sede del MUPAC. O si se levantará el MAS de sus cenizas. O si llegaremos a ver algún día el tren rápido en Cantabria. O si llegará a funcionar el MetroTUS satisfactoriamente. O...
Desde luego, si las casas de apuestas lo descubren, en el juego de las promesas políticas tendrían un filón. 

miércoles, 31 de enero de 2018

ÍÑIGO Y LA ENGAÑA (31 de enero de 2018)


El Diario Montañés, 31 de enero de 2018

Siento debilidad por De la Serna. Hace años, en una conversación distendida, le pedí que diera un paso adelante para traer a Cantabria una derecha más civilizada que la de Diego. Entonces soltó una carcajada franca. No creo que ahora le haya producido tanta gracia la propuesta envenenada que le ha hecho el propio Diego, retándole a ser el candidato en las próximas elecciones –pasando por encima de Buruaga– para que las pierda al frente de un partido que él ya se ha encargado de partir en dos. Por eso Íñigo ha dicho que le aparten ese cáliz. Además, se encuentra a gusto como ministro. Y deja buena imagen por doquier: el expolítico ilicitano Joan Antoni Oltra dice que Íñigo es un fenómeno. «A todos atiende. A todos promete soluciones. Anuncia estudios informativos, anteproyectos, proyectos y lo que haga falta. De dónde saldrá el dinero y los plazos de ejecución, es pedir mucho, hay que tener fe y esperanza. En todo caso, será en los próximos años. Así nadie podrá decir que le engaña». Magnífico retrato del seductor infográfico.
También viene asiduamente a Cantabria, rey mago de los suyos, con proyectos bajo el brazo. Pero reparte carbón cuando se trata de sacar adelante las ideas del gobierno regional. Ahora acaba de manifestar que reabrir el túnel de La Engaña no le seduce, porque introducirse en la oscuridad, sin escuchar a los pajarillos, más que un atractivo es un suplicio. Y yo, que he pasado dos veces por ese extraordinario suplicio, no estoy en absoluto de acuerdo. De los pájaros disfruté afuera, pero en el interior sentí indignación ante una obra imponente que la estupidez humana ha declarado inservible.
Te invito, Íñigo, a que atravesemos juntos el túnel de La Engaña. Dentro no hay pájaros, cierto. Ni circulan trenes por su trazado inútil, como quizá tampoco pase nunca por Cantabria el AVE que nos prometieron tantos responsables políticos. Si me acompañas, intentaré convencerte para que te saques alguna infografía de la chistera. Luego, incluso, se puede adornar con pajarillos. Y si presentas el proyecto con presupuesto y fecha claros, se produciría la gran paradoja: tú, el gran embaucador, le pondrías fin al engaño de La Engaña.

miércoles, 24 de enero de 2018

GORILA ENFADADO (24 de enero de 2018)


El Diario Montañés, 23 de enero de 2018

El gorila de Fitur estaba enfadado. No sólo porque quería estar en Cabárceno, sino porque se ha enterado de que el 65% de los cántabros en edad de merecer no desean tener hijos, o tienen menos de los que les gustaría, porque resultan muy caros. Y el 49,5% no se plantean tenerlos porque son pesimistas ante el futuro. Y eso, al gorila, que es un animal inteligente, le preocupa, porque los cántabros, si siguen así, pueden estar como su especie al borde de la extinción.
El simio gigante de cartón-piedra intuye que su figura promocional en la feria del turismo no va a salvar esta situación, aunque algo puede ayudar, porque el buen turismo es oro molido. Pero no comprende que se haya recibido a los visitantes del stand regional «con ostras y champán», como cantaba Krahe, que luego añadía, «bueno, quizás exagero, pero algo muy bueno». Y no porque no sea buena la ocurrencia, pero estima que en ocasiones, acomplejados de provincianismo, nos pasamos con las sofisticaciones, y que mejor hubiese sido ofrecer una degustación de algo más nuestro, cocido montañés o lebaniego o una olla ferroviaria... –no todos los días nos desayunamos con ostras–; pero, claro, esos productos son estrellas populares y no tienen estrellas Michelín, que son las que molan, y el único humo que despiden es el del calor de la cocción, no el químico.
En ocasiones, piensa el gorila –los gorilas rumian mucho las cosas, no crean–, los complejos nos hacen renunciar a lo nuestro y entonces sí que quedamos como paletos. (¿No hicimos un ejercicio de paletismo cuando en la reciente gala de las letras de Santander –tan españoles nosotros– todas las canciones fueron interpretadas en inglés? Aunque, menos mal, en inglés original, no traducido por el ‘translate.google’).
Don Marcelino le aconsejaba a Pereda que se hiciese más local para ser más universal. Ajeno a tal consejo, este gobierno regionalsocialista no ha querido incluir –dicen que de momento– las mascaradas como Bien de Interés Cultural. Esto también ha enfadado al gorila, porque cree que, además de perder población, estamos perdiendo identidad.

miércoles, 17 de enero de 2018

DEPORTISTAS DE TERCERA (17 de enero de 2018)


El Diario Montañés, 17 de enero de 2018

Juegan en Segunda B, la tercera división de siempre. No son héroes, aunque por el relato extendido de sus hazañas en los medios puedan parecerlo. Mucha literatura adorna sus peripecias o incide en sus fracasos. Un dolor, una molestia, una lesión, todo es noticia. Lástima que ellos no tengan tiempo apenas para leer o escuchar, ocupados como están en su profesión, de entrenamiento diario y sacrificio ejemplar. Una actividad que parece imposible de conciliar con otras zarandajas.
Juegan en Segunda B, y cada semana apenas mil sufridos espectadores van a observar sus evoluciones. Es una suerte de masoquismo, una apuesta por el aburrimiento garantizado, con los sonidos del balón de fondo, multiplicados por el eco triste de las gradas casi vacías. Abajo, en el césped, deambulan como ejemplo vivo de un proyecto que se ha degradado, porque todo se degrada cuando no se cuida. («Aprended, flores, en mí / lo que va de ayer a hoy / que ayer maravilla fui / y sombra mía aun no soy»). Pero no queremos aprender y nos empeñamos en seguir apuntalando con fichajes un proyecto fallido, cuando lo más sensato puede ser pararse y empezar de cero, y regresar a la cantera, a los orígenes. Pero no. Juegan en Segunda B y quieren ascender a la otra Segunda para estar más cerca de la Primera y de sus contratos millonarios.
Aunque de momento no están bien clasificados en esa categoría tercera, imitan los gestos de los ídolos, se cortan el pelo a su manera y quieren tener coches como los suyos, máxima aspiración de cualquier futbolista que se precie. Y lucen llamativos tatuajes, como antaño los lucían marineros y piratas.
Conozco a otros deportistas que tienen tatuados, muy discretos, cinco aros, para mostrar el orgullo de haber participado en alguna olimpiada (María Pelaéz Navarrete estuvo en cinco. Busquen en Google). Pero no son futbolistas. Ni tienen sus sueldos, ni su cobertura mediática. Y es una pena porque, si alguien se interesara por ellos, están sobradamente preparados para transmitir a los jóvenes actitudes ejemplares.
Lo decía Josep Maria Beá: «Cosa rara el Universo».

miércoles, 10 de enero de 2018

EMPRESARIOS O POLÍTICOS (10 de enero de 2018)

                                                                ©El Diario Montañés

El Diario Montañés, 10 de enero de 2018

Hay noticias que uno debe leer varias veces para comprobar que no se ha equivocado. «Dos de cada tres nuevos asalariados ganan una media de 1.900 euros al año», decía un reciente titular de prensa. Otro titular recogía las palabras del presidente de CEOE, Lorenzo Vidal de la Peña, pidiendo el adelanto electoral ante la inoperancia del Gobierno regional, y anunciando que la organización empresarial que preside iba a encargar la redacción de un plan estratégico para los próximos doce años.
Algunos políticos han aceptado el órdago del empresario que juega a ser político, y han comenzado a utilizar la tribuna de este periódico para publicar escritos de tinte electoralista. Revilla llamó trilero a Montoro, e Íñigo de la Serna salió en defensa del ministro diciendo que tanta reiteración de la mentira «no puede ocultar una realidad indiscutible», en alusión a la parálisis del gobierno y a las obras que su ministerio tiene previsto realizar en Cantabria. Al día siguiente, Félix Álvarez publicaba otro artículo diciendo que el presidente ya tiene todo el pescado vendido y no va a hacer nada hasta las elecciones, ahondando en las ideas de Lorenzo Vidal. No cabe duda de que el empresario ha abierto la caja de los truenos. Pero me parece a mí que la oposición habla con la boca pequeña, porque si Revilla optara por adelantar las elecciones, tal y como tienen sus negociados, puede caerles la tormenta encima.
Tengo pocas certezas, pero en este asunto me aferro a una: no imagino al presidente de los empresarios cántabros cambiando la orientación económica en lo referente a los salarios, que ahí sí puede tener mano. Pero no me hagan mucho caso. Es posible que mi pensamiento esté trasnochado y su plan estratégico pase por una revisión salarial al alza y no se ciña a las pocas iniciativas que le supongo: apostar por la renovación del parque automovilístico –con planes de ayudas públicas– e impulsar la construcción –modelos de una economía que nos abocó a esta crisis–, aderezado todo con buenas palabras sobre inversión en I+D+i, que siempre quedan bien.
Consejos vendo...

miércoles, 3 de enero de 2018

IDEAS PEREGRINAS (3 de enero de 2018)


El Diario Montañés, 3 de enero de 2018

Hemos dejado atrás 2017, o eso parece, porque el presidente Rajoy nos ha deseado lo mejor para el venidero 2016, como si estuviéramos en plena regresión temporal. Lo cierto es que entramos en 2018 por una senda dispar de opiniones, como suele ser común, dependiendo de qué lado vengan: con los mejores auspicios, si hacemos caso al gobierno, o con las peores perspectivas, si quien habla es la oposición. Sea quien sea el gobierno y sea quien sea la oposición. Eso da igual. Siempre ha sido así.
Lo que se ve, en general, es que no hay soluciones para los problemas habituales. Como cada año por estas fechas, los hospitales tienen las urgencias colapsadas porque a la gente se le ocurre ponerse enferma en la misma época y al mismo tiempo. Se llenan los pasillos con enfermos que pasan largas horas en espera de atención y, si el caso lo requiere, de una cama. Y eso que, según parece, nuestra comunidad es de las que menos recortes ha efectuado en sanidad. En este asunto, la solución, más que imaginativa, debería consistir en aplicar el sentido común, porque la gripe suele tener un calendario, por cíclico, bastante previsible.
Imaginación, según dicen, es lo que tiene la directora de la residencia para mayores de Los Corrales de Buelna. Ella misma ha contado a este periódico que está impulsando cambios para conseguir un modelo de atención «libre de ataduras», por lo que algunos residentes duermen sobre un colchón en el suelo «para minimizar el riesgo de posibles caídas... porque hay que ser creativos con los medios que tenemos». Y como parece que no le gustan las barreras de las camas, en espera de que los medios económicos le permitan tenerlas regulables en altura, ha decidido que los abuelos se acuesten de tal guisa. Espero que nunca tenga responsabilidades en el Servicio Cántabro de Salud, no sea que confundan sus ideas peregrinas con la creatividad.
Como se ve, hay cosas que siguen manga por hombro. En ocasiones, por los suelos.
A lo mejor resulta que tiene razón Rajoy y estamos yendo hacia atrás.